10 consideraciones que se deben tener en el cuidado de las rosas.

Las rosas suelen ser una excelente opción para embellecer nuestro jardín. Son flores de gran belleza y de una fragancia bastante deliciosa, en comparación con otras plantas ornamentales el cuidado de las rosas es relativamente sencillo, a continuación explicaremos unos sencillos tips para que tu rosal sea vea increíble.

Rosales con flores matizadas

10 Consideraciones que se debes tener presente en el cuidado de las rosas.

Rosas rojas

1.Fecha de plantación:

La mejor fecha para plantas rosas es desde octubre hasta finales de marzo. Solo para los rosales a raíz desnuda  y en cepellón.  No es conveniente plantar rosas en la época de heladas si la tierra está demasiado dura, o en verano, si la tierra está demasiado seca, además es conveniente plantar los rosales en sitios soleados y muy alejados de árboles que la puedan cubrir.

2. El terreno:

La calidad y los nutrientes del suelo son un factor muy importante que hay que tener presente, aunque el rosal se adapta a casi todos los tipos de suelo, el más conveniente es el suelo arcilloso.

Si el suelo es muy compacto lo recomendable es mezclarlo con arena para de esta forma poder aumentar la permeabilidad del suelo. Otra opción bastante eficaz es poder mezclar turba o tierra vegetal, ya que aparte de aumentar la permeabilidad del suelo aporta una gran cantidad de nutrientes por la cantidad de materia orgánica que hay.

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3. Distancia de la plantación:

La distancia de plantación recomendada es de 80cm a 1 metro aproximadamente, en el caso de los rosales arbustivos.

Para los rosales trepadores, se recomienda que la distancia sea de 1,5 m, mientras que cuando se trata de rosales miniaturas la distancia debe ser de 30 cm.

En los rosales floribunda, lo más común es que la distancia sea de 80 cm y en el caso de querer formar borduras se recomienda que la distancia sea mucho más corta, aproximadamente unos 50 cm.

4. Criterio de elección de un buen ejemplar:

Rosales con raíces desnudas:

Las raíces deben estar sanas, duras y de una longitud mínima de 20 cm. Los tallos deben estar verdes y firmes. Están disponibles en el invierno (Noviembre-Marzo)

Rosales en cepellón:

Los tallos deben estar firmes y verdes. Disponibles de octubre a marzo.

Rosales en maceta:

Las plantas deben estar sostenidas muy bien al sustrato, deben estar erectas. Disponibles todo el año.

5. Profundidad:

El hoyo debe tener unas medidas de 40x40x40 cm.

Al abrir el hoyo en el suelo, es recomendable guardar la primera mitad de tierra que sacamos a un lado y la segunda mitad a otro lado, para luego, en el momento de la plantación colocar primero la mitad de tierra más superficial al fondo y la mitad restante arriba.

Las herramientas agrícolas que debemos tener cerca son: La azada o el cultivador, pasta cicatrizante, enrejado, tijeras para podar, pala o laya, tutores, guantes de jardín y ligaduras.

6. Plantación:

Los rosales deben enterrarse hasta 2 cm por encima del injerto, que es el punto de unión entre las raíces y las ramas.

Durante la siembra, debemos mantener al rosal sujeto con la mano a un nivel conveniente y se irá llenando el hoyo hasta quedar efectuada la siembra, apisonando con el pie la tierra para asegurarnos que el rosal queda bien sujeto y que el aire no puede filtrarse hacia las raíces y que la planta no quede tambaleándose.

Dejaremos un círculo de tierra en forma de olla alrededor del rosal a fin de que pueda efectuarse correctamente el riego.

Seguidamente después de realizar la plantación se deben regar muy bien.

7. El riego:

El primer año después de la plantación es cuando se debe tener especial atención en el riego, después el rosal es una planta fuerte con una gran tolerancia a la sequía siempre que este plantado a plena tierra.

Al efectuar el riego, se debe de tomar la precaución de no mojar las hojas, para no favorecer la aparición de enfermedades fúngicas, tales como el Oídio o el Mildiu (patógenos muy comunes en rosales).

En el cuidado de las rosas se debe evitar el riego durante las horas donde la temperatura es muy elevada.

8. Retoños silvestres:

Durante el primer año pueden aparecer algunos retoños pertenecientes al pie silvestre. Estos retoños deben ser cortados, y lo recomendable es realizarlo en su punto inicial, a pie de raíz.

9. El abono:

Se debe procurar no abonar en dosis excesivas, es preferible aplicar un abonado más frecuente pero a bajas dosis.

Otra opción es utilizar un abono de liberación lenta, de 4 o 6 meses de actuación.

10. Corte del rosal

Lo aconsejable es que en el primer año de plantación, no se debe castigar el rosal cortando las flores con tallos largos. Lo recomendable es cortar las rosas solamente por debajo de la segunda hoja, solamente.

Esta precaución solo debe tomarse en cuenta durante el primer año, superado el primer año, ya se pueden cortar las flores con tallo largo.

En caso de no haber cortado las rosas, una vez estas estén pasadas si es necesario cortarlas por debajo de la primera hoja. De lo contrario, el fruto crecería absorbiendo una gran cantidad de savia, y privando al rosal de nuevos brotes y flores.

Después del primer año, sigue siendo necesario cortar las rosas pasadas, pero en este caso, se suelen cortar por debajo de la tercera hoja.

En cuanto a la poda,  lo conveniente es realizar la poda anualmente, los rosales arbustivos a partir del segundo año de la siembra. La poda se realizará cuando haya acabado la vegetación, generalmente en enero. Como no todos los rosales crecen por igual, se tendrá presente que al más débil se le debe aplicar una poda más radical.

Se debe realizar un recubierto para poder proteger a la planta de las heladas. La técnica del aporcado o recubierto consiste en tapar el cuello de la planta con tierra haciendo una especie de montaña de unos 15 cm alrededor de la planta. No olvidar eliminar los restos de madera muerta y utilizar las flores muertas como abono.

Cuidados de las rosas después de la plantación:

En Otoño:

Se debe realizar un recubierto para poder proteger a la planta de las heladas. La técnica del aporcado o recubierto consiste en tapar el cuello de la planta con tierra haciendo una especie de montaña de unos 15 cm alrededor de la planta. No olvidar eliminar los restos de madera muerta y utilizar las flores muertas como abono.

En primavera:

Retirar la tierra que esté alrededor del rosal y extender una capa de unos 5 cm de corteza de pino.

Cuando lo brotes tengan un tamaño de aproximadamente 20 cm, añadir abono de asimilación rápida, como el abono líquido, para activar el crecimiento y favorecer la floración abundante y regular.

Regar en abundancia y de forma regular.

A falta de abono de establo se puede emplear cualquier compost orgánico bien maduro. En los calores del verano, no conviene dejar el suelo desnudo debajo de los rosales. Una buena cubierta de 3 a 4 centímetros ó más si es posible, de hojas secas, aserrín neutralizado con cal, medio o totalmente podrido, de paja o de recortes de zacate seco, mantendrá el suelo fresco y los rosales lozanos.

A pesar de estas precauciones una fuerte sequía puede hacer padecer a los rosales, por eso será necesario regarlos. Un tubo bastante ancho enterrado al pie de las plantas se llena de agua y forma un sistema de regar de lo más eficaz  de efecto muy duradero. Es muy importante el cuidado de las rosas cuando hay sequía, ya que el rosal que es sometido a un estrés hídrico con seguridad enferma.

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